Curiosidad
Desde que hablo tengo curiosidad. La volví loca a mi mamá cuando me
llegó la edad de los por qué. “Por que sí y punto” contestó muchas veces
a mis insistentes preguntas. Angelina, mi tía, fue más paciente tal vez porque no
me veía todos los días. Me dejó revisar durante años cada uno de los
cajones desordenados y llenos de porquerías del aparador de su casa. Mi
ritual era siempre el mismo: llegaba, saludaba a todos y me iba directo a
los cajones. Siempre había algo nuevo, o al menos algo nuevo para mí.
Hace más o menos un mes, una tarde que llovía, salí de terapia y me
encontré con Rubén –el encargado del edificio de mi analista– iba a la
calle con una pila de libros.
–¿Una mudanza? –pregunté intuyendo algo.
–Nooooo! Los tiro.
–Pará, pará ¿puedo verlos?
–Sí, claro!
Rodolfo Walsh, Fiodor Dostoievski, Truman Capote, Ernest Hemingway,
Hermann Hesse, Antone Chejov, Manuel Puig y Oscar Wilde son algunos de
los que esa tarde se iban a mojar en la calle.
Por supuesto que había más, me encargué de confirmarlo.
Desde ese día, cada martes, cargo en mi mochila quince o veinte libros
que tenían destino de container y que se salvaron por curiosidad.
viernes, 19 de junio de 2015
Pili
–¡Ya nació! Me dijo mi vieja en un llamado telefónico rápido. Ahora me voy a verla –siguió.
Pilar nació un 26 de junio de esos días fríos, bien mendocinos. Es la menor de tres hermanos, le sigue a Ignacio y a Martina. Los tres son mis sobrinos.
Qué ganas de estar ahí –pensé. Pero no podía. Para ir hasta Mendoza necesitaba al menos tres días libres y hacía poco tenía trabajo nuevo. En vacaciones de invierno podría viajar. Para eso faltaban sólo unas semanas.
Cuando nacieron los hermanos de Pilar –Ignacio en 2005 y Martina en 2007- estuve en la clínica junto a mi hermana, mi cuñado y mis viejos. Pero cuando nació Pilar no. No pude. Y eso, y que nos veamos sólo una o dos veces al año, siempre me hizo sentir que ella no tendría la misma confianza que sus hermanos tienen conmigo.
La primera vez que la vi parecía un gatito recién nacido. El pelo oscuro bien pegado a la cabeza, los ojos hinchados y alargados. Estaba llena de ropa y dormía como veinte horas por día. Lo normal de cualquier bebé. Después, se le agrandaron los cachetes, se le redondearon los ojos y el pelo oscuro se empezó a aclarar.
–¿Te acordás cuando me regalaste una masa?
Desde que habla, suele repetirme eso en cada una de nuestras charlas telefónicas.
Sí, una masa amorfa, aburrida y olorosa es con lo que más le gusta jugar.
Entonces ahí sé que entre los regalos que le voy a hacer nunca puede faltar una masa.
Hoy cumple 5 años y me gusta que no le gusten las muñecas. Me gusta que cada vez que nos veamos me abrace fuerte y quiera dormir conmigo.
Y me gusta regalarle esas masas amorfas y olorosas y amasarlas con la Pili, como le decimos.
–¡Ya nació! Me dijo mi vieja en un llamado telefónico rápido. Ahora me voy a verla –siguió.
Pilar nació un 26 de junio de esos días fríos, bien mendocinos. Es la menor de tres hermanos, le sigue a Ignacio y a Martina. Los tres son mis sobrinos.
Qué ganas de estar ahí –pensé. Pero no podía. Para ir hasta Mendoza necesitaba al menos tres días libres y hacía poco tenía trabajo nuevo. En vacaciones de invierno podría viajar. Para eso faltaban sólo unas semanas.
Cuando nacieron los hermanos de Pilar –Ignacio en 2005 y Martina en 2007- estuve en la clínica junto a mi hermana, mi cuñado y mis viejos. Pero cuando nació Pilar no. No pude. Y eso, y que nos veamos sólo una o dos veces al año, siempre me hizo sentir que ella no tendría la misma confianza que sus hermanos tienen conmigo.
La primera vez que la vi parecía un gatito recién nacido. El pelo oscuro bien pegado a la cabeza, los ojos hinchados y alargados. Estaba llena de ropa y dormía como veinte horas por día. Lo normal de cualquier bebé. Después, se le agrandaron los cachetes, se le redondearon los ojos y el pelo oscuro se empezó a aclarar.
–¿Te acordás cuando me regalaste una masa?
Desde que habla, suele repetirme eso en cada una de nuestras charlas telefónicas.
Sí, una masa amorfa, aburrida y olorosa es con lo que más le gusta jugar.
Entonces ahí sé que entre los regalos que le voy a hacer nunca puede faltar una masa.
Hoy cumple 5 años y me gusta que no le gusten las muñecas. Me gusta que cada vez que nos veamos me abrace fuerte y quiera dormir conmigo.
Y me gusta regalarle esas masas amorfas y olorosas y amasarlas con la Pili, como le decimos.
Siempre las chancletas
Mi partida de nacimiento dice que nací un 29 de octubre en San Martín, Mendoza.
Dice, también, que fue a las 12.20 del mediodía.
Mi viejo me dijo que cuando se prendió la luz de la sala de parto renegó porque era "otra chancleta" adelantándose a la novela de Arturo Puig. Y que ese día, cuando me tenía en brazos, el médico le dijo "Pepe, no te preocupés que los muchachos vienen solos".
A las 12.05 de este 29 de octubre de 2014 me llamaron mis viejos desde Mendoza. No hablamos muy seguido, pero para mi cumpleaños no fallan, esperan ahí a que se hagan las 12 para marcar el teléfono y saludarme. No tengo una versión romántica de los padres y menos de los míos. Pero ellos son los mismos que me cambiaron los pañales; los mismos que me bajaron la fiebre y me dieron los remedios; los mismos que me llevaron al jardín; los mismos que me hacían leer en voz alta las tareas; los mismos que me llevaron a la escuela de monjas y después me dejaron que no estudiara más en la escuela de monjas. Los mismos que decidieron que estudiase en una escuela técnica "porque era la mejor de la zona"; los mismos que querían una hija ingeniera o contadora pero les salió periodista. Y ellos, también, son los mismos que desde hace tres años cuidan a mi perra Fiona.
No hay caso con mi viejo ¡le siguen tocando las chancletas!
lunes, 15 de junio de 2015
Los socios del silencio*
A sesenta años del bombardeo a Plaza de Mayo
Así fueron los meses previos al golpe militar de 1955 que se completó en el mes de septiembre de ese mismo año.
“El primer bombardeo del que se tenga noción sobre una población civil lo produjo Italia a la población libia, en un contexto de usurpación, de guerra colonial. No hay antecedentes en el mundo de que las fuerzas armadas de un país bombardeen a su propia población sin mediar declaración alguna. En ese sentido es verdaderamente excepcional. Me gusta recordar un dato: en los bombardeos de Alemania y Gran Bretaña, en el contexto de la segunda guerra mundial, se mantuvieron ciertas normas de cortesía hasta el verano de 1940, es decir se trataba de no bombardear a la población civil. El primer bombardeo alemán a la ciudad de Londres que produce muchas víctimas civiles fue el 15 de agosto de 1940, las víctimas fueron 62. Pensemos que era en la segunda guerra mundial, una de las guerras más crueles. El bombardeo del 16 de junio de 1955 en Argentina produce en unas pocas horas 308 muertos”.
A sesenta años del bombardeo a Plaza de Mayo
Trescientas
ocho personas.
Que
caminaban por la plaza, que viajaban en colectivo, que iban a trabajar, que
hacían un trámite, que paseaban, que volvían de la escuela, que salían a
almorzar. Todos fueron sorprendidos con
estampidos ensordecedores. Catorce toneladas de explosivos tirados a la Plaza
de Mayo, a la Casa Rosada y sus alrededores.
Bombas que cayeron desde aviones de la marina de guerra y la aeronáutica
argentina con un objetivo: matar al Presidente Perón.
En 1952 Juan
Domingo Perón asumía por segunda vez la presidencia de la Nación. Había ganado
con el 62 por ciento de los votos. Las políticas de pleno empleo, los planes de
viviendas, la nacionalización del ferrocarril, la construcción de miles de
escuelas primarias y secundarias, la gratuidad de la enseñanza universitaria,
el voto femenino, la reducción de la jornada laboral a 8 horas, las vacaciones
pagas, el aguinaldo fueron sólo algunas de las políticas impulsadas desde que
el peronismo llegó al poder.
Trescientas ocho
personas transitaban por las inmediaciones de la casa rosada el 16 de junio de
1955.
Las
políticas populares que transformaban a los trabajadores en asalariados eran
mal recibidas por los sectores oligárquicos de la sociedad, algunos del
ejército y otros de la iglesia. Los beneficios de los que siempre había gozado
la clase dominante ya no eran tales. El pueblo se empoderaba: por primera vez
en la historia argentina los pobres no eran esclavos. La salud, la educación y
la vivienda eran derechos consagrados por la ley.
En el bombardeo Perón no
murió. Pero trescientas ocho personas fueron
sorprendidas por las bombas y los disparos de ametralladoras y murieron. Mil
quedaron heridos.
Así fueron los meses previos al golpe militar de 1955 que se completó en el mes de septiembre de ese mismo año.
Hace poco
más de diez años un equipo de investigación de la Universidad de Lanús dirigido por el
antropólogo e investigador Juan Besse se interroga cómo sucedieron los
hechos, cómo fueron contados y cómo fueron callados. A 60 años
del bombardeo, Viento Sur dialogó con Besse.
¿Cómo empezó la investigación y de
qué se trata?
Empezó en
2005/2006 en la UNLa con un equipo que aún se mantiene. La investigación hace
eje en pensar las políticas de la memoria sobre el golpe de Estado de 1955. Nos
propusimos trabajar sobre distintitos modos de rememoración y conmemoración del
golpe, las políticas de la memoria sobre ese año uno podría pensar que son, en
algún sentido, asimilables a las referidas
a la última dictadura militar.
¿Y es así?
Muchos de los
hechos que ocurrieron en el 55 son crímenes de lesa humanidad. La investigación
se propone también conectar los acontecimientos del 55 y el tratamiento que
recibieron con lo que sucedió después del 76. La marina y una parte de la
aeronáutica fueron las que bombardearon en junio. Lo que resulta interesante es
que todo lo que tiene que ver con pensar y rememorar la última dictadura
militar es lo que de alguna manera lleva
a hacer un repaso de lo que pasó en 1955. Muchos de quienes estuvieron al
frente del bombardeo del 16 de junio van a formar parte de los cuadros
represores de la última dictadura militar Suárez Mason, Massera entre otros.
Tal vez la
pregunta inicial de la investigación fue ¿Si esto no fue olvidado de qué manera
opera el silencio con esos acontecimientos? ¿Cuáles son las causas del
silencio?
En la medida
que empezamos a trabajar con este tema el asombro fue tremendo. Al punto de descubrir
en textos de José Luis Romero de 1965 y de Tulio Halperín Donghi de 1964,
historiadores referentes de la historia política argentina, que los dos autores
trazaron un paralelo entre lo que fue la masacre de civiles en la plaza el 16
de junio y lo que fue la quema de las Iglesias esa misma noche luego del
bombardeo. Tanto en Romero como en Halperín Donghi hay una suerte de
prefiguración de la teoría de los dos demonios a partir de la equivalencia que
trazan. Ninguno de los dos dice que hubo muertos. Por eso uno de los ejes de la
investigación se basa en cómo fue descripto y silenciado el bombardeo.
¿Y qué otras cosas se propusieron con
la investigación?
Tratar de
pensar en qué consisten las políticas de la memoria, de qué manera se usa ese
término a veces un poco metafórico y algo laxo. Lo que fuimos viendo a lo largo
de la investigación es que las políticas están trabajadas en distintos niveles
porque además operan en distintos niveles, por ejemplo cuando el estado toma
como propio el desafío de impulsar políticas de DDHH, esas políticas suponen
políticas de la memoria. También se puede pensar las políticas de la memoria en
términos de reparación, reparaciones materiales y simbólicas : convertir a la
ex Esma en diferentes espacios culturales, la construcción de monumentos, la
colocación de placas, la toponimia de las calles. Todo eso hace un trabajo que
supone nombrar lo que sucedió y que da lugar al levantamiento de silencios.
¿Qué había y que hay en políticas de
la memoria?
Hasta el
2005 no hubo políticas de la memoria respecto al bombardeo, políticas en el
sentido de políticas públicas, salvo acciones muy aisladas, emprendimientos en
soledad. Desde ahí en adelante sí hubo una proliferación de trabajos sobre ese
hecho: documentales, actividades de las universidades, concursos, informes,
investigaciones, colocación de placas, emplazamiento de un monumento, entre
otros emprendimientos.
En 2010 se
hace el primer Informe sistemático del Estado argentino con la reconstrucción
rigurosa del listado total de víctimas[1].
Aunque la
rememoración año a año es más tenue de lo que a uno desearía. No se insiste en
el tema en relación a la magnitud del acontecimiento.
¿Qué te motivó a investigar sobre el
bombardeo?
Razones
políticas e intelectuales sin duda. En lo personal, algo del orden de la
transmisión también, mi abuelo estaba cerca de la Plaza de Mayo el 16 de junio
del 55. Ese día volvió muy tarde y con la ropa toda sucia, se tuvo que refugiar
debajo de un colectivo. Mi abuela Inés siempre contaba que, por lo que había
visto, mi abuelo lloró toda la noche. Cualquier persona que haya tenido una
cierta edad ese día no puede olvidar lo que pasó. Los silencios son estatales,
gubernamentales, políticos pero la gente que tuvo una vivencia así, o incluso
no tan directa, no se olvida de acontecimientos
de esa naturaleza.
Los hechos, los antecedentes
“El hecho es
excepcional, se trata de un sector de las fuerzas armadas que bombardea el
centro histórico de la ciudad, la rersidencia presidencial y otros objetivos
sin mediar aviso para llevar adelante el derrocamiento del Presidente en
ejercicio. No hay antecedentes en el mundo de bombardeos a la población civil
con esas características. Tenemos el caso paradigmático de Guernica que fue
algo así como un ensayo llevado adelante por la aviación alemana e italiana en
apoyo a la avanzada del franquismo sobre la República. Pero eran básicamente
aviadores alemanes e italianos y produjo 87 víctimas, no 308”, aseguró Besse.
“El primer bombardeo del que se tenga noción sobre una población civil lo produjo Italia a la población libia, en un contexto de usurpación, de guerra colonial. No hay antecedentes en el mundo de que las fuerzas armadas de un país bombardeen a su propia población sin mediar declaración alguna. En ese sentido es verdaderamente excepcional. Me gusta recordar un dato: en los bombardeos de Alemania y Gran Bretaña, en el contexto de la segunda guerra mundial, se mantuvieron ciertas normas de cortesía hasta el verano de 1940, es decir se trataba de no bombardear a la población civil. El primer bombardeo alemán a la ciudad de Londres que produce muchas víctimas civiles fue el 15 de agosto de 1940, las víctimas fueron 62. Pensemos que era en la segunda guerra mundial, una de las guerras más crueles. El bombardeo del 16 de junio de 1955 en Argentina produce en unas pocas horas 308 muertos”.
¿Las muertes fueron producto sólo del
bombardeo?
No.
Cuando aparentemente los aviones dejaron de tener bombas, y antes de refugiarse
en Uruguay, muchos siguieron haciendo vuelos rasantes disparando a la población
con ametralladoras. Hay que tener en cuenta que el bombardeo empezó cerca de
las 12 del mediodía. Los días previos había sido la marcha opositora al
gobierno en el día de Corpus Christi y se había quemado una bandera, a raíz de
eso hubo una acusación a los opositores. Por ese motivo, algunas personas se juntaron en la Plaza, por ese desagravio que supuestamente le iban a
hacer a la bandera. Cuando comenzó el bombardeo se produjeron las primeras
víctimas y obviamente hubo una situación de defensa de la Casa Rosada con las
artillerías antiaéreas y los granaderos. Mientras el bombardeo continuaba con
intermitencia muchos trabajadores se movilizaron hacia la Plaza en apoyo al
gobierno. Cuando estaba por producirse la rendición, los aviadores antes de retirarse
realizaron vuelos rasantes con ametralladoras por la zona: en la CGT, el bajo (Leandro Alem) y en Avenida de Mayo. Una parte de las
víctimas fueron producto de los ametrallamientos de la tarde y no de los bombardeos
de la mañana. El saldo: más de 300 muertos y 1000 heridos, algunos con mutilaciones
muy graves.
*Publicada en Viento Sur, junio de 2015
[1]
Bombardeo
del 16 de junio de 1955, Investigación
histórica del Archivo Nacional de la Memoria, Secretaría de DDHH del Minisiterio
de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Presidencia de la Nación, 2010.
martes, 16 de abril de 2013
Postales sórdidas
Mayo de
2007. Era la primera vez que estaba en Constitución, había llegado en el subte
C. El olor a frito invadía el ambiente. No recuerdo bien si el negocio de
comidas al paso "Rancho Topo" ya estaba allí, a pocos metros de la
salida del subte como ahora, pero el puesto de Lotería Nacional debió haber
estado, el local de diarios y revistas Norberto, el chico que reparte La Razón y el vendedor de chipa
seguro también.
En Constitución -como en todas las terminales- donde pasan miles
de personas por día abundan los puestos de comida rápida y negocios de
baratijas de importados, panaderías, farmacias, polirubros, verdulerías,
kioskos y vendedores ambulantes en forma desordenada por toda la estación. Un
negocio de huevos y milanesas de pollo puede estar al lado de una
perfumería. Los panes Bimbo -acomodados en estantes o cajones de plástico- se
ofrecen a viva voz en el medio de un pasillo entre la salida del subte y la
boletería del tren.
-Remedios
de Escalada -pedí en la boletería y pagué con monedas cincuenta y cinco
centavos-.
Con el
boleto en la mano, pregunté cómo llegar a los andenes y me señalaron la opción
más rápida: una escalera que empieza en la puerta de los baños. Al llegar a ese
sector y pasando el polirubro “dos tipos audaces” el olor a pis era
penetrante. Casi por reflejo corté el aire. Algo común en este trayecto es
encontrarse con gente mendigando cerca de las boleterías o durmiendo en el
piso. Una postal sórdida y desoladora se puede ver y respirar allí. Jóvenes,
viejos, niños y madres tirados a veces con colchones, frazadas, cartones o
naylon duermen y circulan por Constitución. Similar a lo
que se ve debajo de los puentes de las autopistas céntricas, en las estaciones más importantes del subte o simplemente en cualquier plaza o vereda de la Ciudad. Con
esa instantánea en la cabeza subí la escalera, busqué el andén de donde salía
mi tren y me fui.
Hace
cuatro años trabajo en Remedios de Escalada y a diario vuelvo a ver ese paisaje desolador.
jueves, 28 de febrero de 2013
Cric, cric
"Un grillo trae buena suerte" decían cuando yo era chica en donde crecí.
El tema es que hoy a la mañana en mi departamento vino el fumigador -como todos los meses- y preguntó:
-¿Algo en especial?
-No -contesté con certeza- y me quedé pensando que de vez en cuando veo hormigas en el balcón. En fin, nada que me desvele.
Sin embargo, desde hace una hora escucho cantar a un grillo que parece estar escondido abajo de la mesa del televisor y pienso:
-¿Qué onda fumigador? ¿Dejaste un grillo como amuleto de la suerte?
Ahhhh, detalle: tengo el sueño ultra-liviano, así que espero que este grillo no se las dé de Plácido Domingo.
El tema es que hoy a la mañana en mi departamento vino el fumigador -como todos los meses- y preguntó:
-¿Algo en especial?
-No -contesté con certeza- y me quedé pensando que de vez en cuando veo hormigas en el balcón. En fin, nada que me desvele.
Sin embargo, desde hace una hora escucho cantar a un grillo que parece estar escondido abajo de la mesa del televisor y pienso:
-¿Qué onda fumigador? ¿Dejaste un grillo como amuleto de la suerte?
Ahhhh, detalle: tengo el sueño ultra-liviano, así que espero que este grillo no se las dé de Plácido Domingo.
martes, 26 de febrero de 2013
Más allá de lo médico*
Salud:
“Si se mantiene la desigualdad habrá una gran cantidad de gente que morirá”
Hugo
Spinelli, Doctor en Salud Colectiva, en entrevista con Viento Sur habló de la
situación actual del campo de la salud en el país y sus perspectivas. Afirmó
que la salud “va más allá de lo médico” y sobre la necesidad urgente de rediscutirla
para alejarse de un sistema de exclusión.
La inversión en salud en Argentina
representa poco más del 10 % del PBI. Sin embargo, según el informe realizado
en 2011 por la PNUD Argentina,
la OPS y la
oficina de la CEPAL
en Buenos Aires aproximadamente el 30 % de la población no cuenta con obra
social o algún seguro de salud, por lo tanto depende del sistema público. Además,
con la descentralización de la salud prevista en la reforma de la Constitución en 1994
se tendieron a agravar las inequidades, especialmente hacia el interior del
país.
Hugo Spinelli, Director del Departamento de
Salud Comunitaria, afirma que la salud va “más allá de lo médico” y explica el
estado en el que se encuentra en Argentina; además de expresar su preocupación por
avanzar en una discusión para terminar con las desigualdades.
¿A
qué se refiere cuando afirma que el campo de la salud va más allá del sistema
público, el privado y las obras sociales?
-Hay un error conceptual de asociar la
salud con los sistemas prestadores de servicios. La salud de las personas no
tiene que ver con la medicina, tiene que ver con que las personas tengan
trabajo, la calidad de su alimentación, el aire que respira, la vivienda, la educación,
los recursos básicos, el uso de su tiempo libre entre otras cosas.
Pero
estas cuestiones no dependen de los profesionales de la salud
-Así es, no dependen. A lo sumo los
profesionales de la salud tenemos que ver en la atención o cura de ciertas enfermedades.
Pero hay que tener cuidado porque acá hay un contrasentido: le llamamos salud a
la enfermedad y en realidad lo que nosotros trabajamos es sobre la enfermedad.
¿Cómo
sería eso de definir la salud a partir de la enfermedad?
-Hay errores conceptuales con esto, porque
se cree que estar sano es ir al médico y eso no es así. Estar sano es tener una
vida feliz, tener trabajo, tener una vida afectiva que satisfaga a la persona.
Hay una asociación de la salud con la medicina o con otros campos de las ciencias
de la salud que es falso. Todo eso es el campo de la enfermedad. Al tema hay
que problematizarlo. La salud es un campo muy complejo, con actores que guardan
intereses muy diferentes. Algunos de ellos no están convocados en función del
bien común o alrededor de lo que implica el juramento hipocrático.
¿Y
en función de qué están convocados?
Claramente hay muchos intereses en juego en el
campo de la salud, y esto (Pierre) Bourdieu lo define muy bien “no hay acción
sin interés” y el interés no es siempre racional ni persigue el bien común. No
es que hago el juramento hipocrático y ya no soy permeable a otros intereses.
No, hay algunas y algunos trabajadores de la salud que son muy fieles a ese
juramento y otros actores dicen “que buen negocio es esto” y adquieren un
equipamiento sofisticado, o se ponen a falsificar medicamentos y eso también es
una parte del sistema de salud que existe y no se puede negar.
Respecto
al nivel de gasto en salud usted afirma que en Argentina se gasta mucho ¿nos
explica bien esto?
Para el nivel de gasto que tenemos en salud
en Argentina no es posible que sigamos teniendo pacientes con chagas,
tuberculosis, sífilis congénita, paludismo entre otras. O sin ir más lejos, las
profundas desigualdades en las formas de enfermarse y morir de los diferentes
conjuntos sociales, en diferentes territorios provinciales, municipales o
incluso hacia el interior de ellos.
¿Y a
qué se debe esto?
Son las desigualdades, se dan especialmente
en el acceso. Hay gente por ejemplo que accede a cirugías estéticas y por otro
lado hay personas que no pueden comprar medicamentos que tienen un valor
mínimo. Es un campo que, al mirarlo en su totalidad, presenta muchas
desigualdades: en el acceso, en la cobertura, en el tratamiento, en el
ejercicio de los derechos. El tema es que las desigualdades afectan a los más
pobres. El sistema está lleno de inequidades, de subsidios cruzados que son de
solidaridad invertida, es decir el pobre termina financiando al rico. Ahora con
esto tampoco se puede pensar que una ley podría regular la situación. No, eso
es erróneo. El sistema es complejo, hay muchos actores en esto, muchos
intereses económicos y con una ley no alcanzaría.
¿Excede
las categorías que se emplean en la actualidad?
Sí, porque hay una mirada muy medicalizante
de la salud que no tiene nada que ver con los médicos. La salud debería
valorizarse como un bien de la sociedad en su conjunto. La muerte se
comercializó.
¿Cómo?
Y por ejemplo con la aparición de
cementerios privados y servicios para el momento de la muerte. En la actualidad
la muerte se transformó en una mercancía y además perdió la dimensión privada y
familiar que antes tenía.
La
categoría de campo también es muy usada en sus investigaciones ¿a qué se
refiere?
A lo señalado por (Pierre) Bourdieu, que da
cuenta de la existencia de agentes que tienen intereses y en función de esos
intereses se mueven y esa posición genera miradas. Éste concepto es muchísimo
más interesante que el actual sobre el sistema de salud, ya que la división
público, privado, obra social es un artificio técnico que no da cuenta de la
complejidad.
¿Cómo
ve el sistema de salud en el futuro?
A futuro el sistema de salud que tenemos es
infinanciable. Se cae. Excepto que dejemos afuera de la atención a millones de
personas. Si seguimos así vamos hacia un sistema similar al de Estados Unidos
que presenta una exclusión impresionante. Como sociedad deberíamos discutir la
desigualdad existente porque si esto se mantiene habrá una gran cantidad de
gente que va a morir o que vamos a dejar morir. Ese escenario es gravísimo y es
necesario que como sociedad demos este debate, de lo contrario vamos a una
situación de profunda inequidad y exclusión frente a la que los seguros de
salud no son garantía de nada.
*Entrevista publicada en "Viento Sur" la revista de la Universidad Nacional de Lanús, Nº4 diciembre de 2012.
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